La investigación, llevada a cabo por un equipo del Instituto Holandés de Neurociencia dirigido por Ysbrand Van Der Werf, y publicada en la revista ‘Nature Neuroscience’, se basa en las pruebas de memoria realizadas a dos grupos de personas tras una fase de sueño vigilada y controlada mediante un electroencefalograma.
Así, en el primero de los grupos, una vez los sujetos habían alcanzado la fase conocida como de "sueño profundo", los investigadores hicieron sonar un pitido que, aunque no era suficiente para despertarlos, sí los trasladó a una etapa más superficial del sueño.
Mientras tanto, en el segundo grupo, los individuos durmieron el mismo tiempo que el grupo anterior, pero su sueño no se alteró artificialmente.
Una vez despiertos, a ambos grupos se los sometió a un test de memoria y el equipo investigador comprobó que a aquellos a quienes se les había interrumpido el sueño profundo obtenían peores resultados.
Estos datos sugieren, según ‘Nature Neuroscience’, que la memoria dependiente del hipocampo se ve particularmente afectada por la entrada del sujeto en la fase de sueño superficial.