EL FRANCOTIRADOR
Por: Óscar Jiménez Núñez
En fin de año e inicio de otro en Tamaulipas no solo sucede el descenso de la temperatura, también se escucha el ruido de los motores y el destello de las placas extranjeras en nuestras carreteras.
Se trata del paso de las caravanas de paisanos por arterias como la Carretera Federal 101 o los Puentes Internacionales y son, quizás, el fenómeno social más potente y conmovedor que vive nuestra entidad cada año.
El pasado fin de año y ahora al inicio de 2026, el flujo no se ha detenido, miles de vehículos, cargados no solo de enceres y regalos, sino de una nostalgia acumulada por meses de trabajo en campos, fábricas y servicios en Estados Unidos, han vuelto a convertir a Nuevo Laredo en el epicentro de la esperanza y ya han iniciado el éxodo hacia la Union Americana Pero, ¿qué representa realmente este éxodo para Tamaulipas? Les digo que representa más que números.
Para nuestro estado, el paso de los oaisanos por Nuevo Laredo, ya sea de ida o de vuelta, siempre es una prueba de fuego, por la logística y la seguridad.
El despliegue del operativo de seguridad para nuestros paisanos y el acompañamiento de la Guardia Estatal no es un simple trámite administrativo.
Es un mensaje político y social, que dice que el reconocimiento de la importancia de que quienes se fueron a otro país, sigue siendo relevante, y que su integridad es prioridad nacional.
En el plano económico, la importancia es vital. Aunque las remesas han mostrado signos de ralentización en el 2025 debido a factores externos, el gasto directo del paisano en tránsito es un tanque de oxígeno para el comercio local.
La campaña «Paisano, quédate un día en Tamaulipas» busca precisamente capitalizar ese flujo, transformando un corredor de paso en un destino de consumo y hospitalidad.
Sin embargo, el verdadero valor no se mide en dólares. Se mide en el impacto de programas como la regularización de la doble nacionalidad, que el año recién concluido benefició a muchas familias tamaulipecas, otorgando identidad y derechos a hijos de migrantes que regresan a sus raíces.
Lo que estas caravanas representan, en última instancia, es la resiliencia de la familia mexicana.
Y hay que recordar que cruzar oor Tamaulipas para un paisano no debe ser solo recorrer kilómetros de asfalto, sino el primer paso al regresar a su tierra o el fin del trayecto antes de regresar a los Estados Unidos a trabajar.
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